EL BALNEARIO, HISTORIA

slide1Se tiene constancia del Agua de Belascoain desde el siglo XVII, y durante años, fue el propio ayuntamiento el que explotó en cierta forma las cualidades del agua brotada de las dos fuentes que manan en el privilegiado paraje denominado “Arrabal del Agua Caliente”. No fue hasta el año 1829 cuando el ayuntamiento, para paliar la delicada situación económica de las arcas municipales, decidió vender por 4000 ducados los terrenos desde donde afloran los manantiales a Esteban de Goicoechea, empresario decidido a construir un Balneario al estilo de los de la época.

En 1831, se inauguraron las primeras instalaciones del antiguo Balneario y a lo largo de los años, hubo sucesivas ampliaciones con el fin de dotar de los mejores servicios al lugar.

slide2Entre las instalaciones con las que contaba el Balneario podemos contar con un pequeño hotel de aproximadamente 30 habitaciones de diferentes clases, primera, segunda y tercera, comedores, capilla, cocheras, servicio de baños, fuente para la toma de las aguas y un molino que abastecía de energía eléctrica al Balneario. Todo ello adornado de los preciosos jardines que rodean todo el complejo y con los diferentes servicios que se ofrecían, hacían de Belascoain uno de los mejores establecimientos de este tipo de la zona norte.

De los dos manantiales antes citados, es el llamado Don Diego de León el principal y el usado en tiempos para los servicios del Balneario. De éste, brotan actualmente alrededor de tres millones de litros de agua al día, a una temperatura durante todo el año de 27ºC. Las propiedades de esta agua, conocidas y explotadas desde hace cientos de años fueron estudiadas científicamente por el Doctor Don Juan María Pou y Camps, miembro de la antigua cátedra de Medicina y Farmacia, a raíz de un estudio encargado por el antes mencionado Esteban de Goicoechea en 1832. En dicho estudio, el doctor las clasificaba como aguas bicarbonato-sódicas-cálcicas y muy recomendables para todo tipo de afecciones digestivas y especialmente para infecciones y problemas de las vías urinarias. Hay que decir que también las presentaba como aguas óptimas para el tratamiento de problemas cutáneos y enfermedades venéreas.

slide3Para este tipo de afecciones el Balneario ofrecía diferentes servicios que se conservaron durante años como “Duchas de chorro, lluvia, lanza dorsal o circular” al precio en 1932 de 3,00 pesetas, o “Baño con todo el servicio en el cuarto de lujo” al módico precio de 4,00 pesetas.

Pero el producto estrella de este establecimiento era la toma de las aguas. Para ello los clientes se desplazaban en ayunas hasta la fuente del manantial para ingerir todo el agua que pudieran. Este proceso, se repetía en unos ciclos de nueve días, el llamado novenario, que era de lo que constaba el tratamiento.
Durante años se hospedaron en los declarados Baños Reales de Navarra, numerosos personajes destacados de la época, políticos, clérigos e incluso sirvió de refugio a dirigentes carlistas.

slide4La temporada oficial transcurría desde el 15 de Junio al 30 de septiembre y durante este periodo contaba con servicio regular de coche y correo desde Pamplona. El domingo, además, el sacerdote de Belascoain acudía a la capilla del Balneario, presidida hoy todavía por Nuestra Señora del Carmen, a oficiar ceremonia. Incluso por la tarde las gentes de los pueblos vecinos acudían al baile que allí se celebraba en las tardes dominicales. Es por eso que además de ser un centro de salud, se convertía en punto de encuentro, reunión y charlas interminables, al amparo de las sombras de los magníficos árboles, entre los visitantes y los lugareños.

Con la guerra civil, vino la decadencia y el cierre de numerosos centros termales, entre ellos éste, y hoy en día sólo podemos disfrutar, al menos de momento, de ver exteriormente, perfectamente mantenidos los edificios y los fantásticos jardines que rodean todo el enclave.